Esta traducción
Afrontar la traducción de un texto que a punto está de cumplir 260 años es un desafío y una responsabilidad, más aún cuando el texto se traduce a la lengua española por primera vez de forma completa –solo había aparecido hasta el momento la traducción de la historia intercalada del príncipe Biribinker (Ediciones El taller del libro, 2011)– y cuando se tiene la sensación de que es muy probable que sea esta la última vez que se vierta a esta lengua. No obstante, cabe decir que, pese a su edad, es una obra que ha envejecido muy bien, la lectura en lengua original es fluida, nítida, agradable, y así hemos procurado que sea también en esta versión que aquí presentamos. El lector actual encontrará un texto sin anacronismos gramaticales y sin pasajes oscuros, un texto claro en el que sí hemos tratado de aplicarle cierta pátina de antigüedad al mismo, sobre todo por medio del léxico, para que no se olvide que se está leyendo una novela de hace más de dos siglos.
Cabe admitir además que no se trata de una de las obras más complejas de Wieland, ni por su temática ni por otras cuestiones estilísticas, como sí pudiera suceder con otras de sus creaciones en verso o de temática clásica. De hecho, podemos afirmar que se trata de uno de los escritos más amenos del autor suabo y que para los traductores de este volumen ha supuesto un placer el realizar esta tarea. Pese a ello, no pocos han sido los retos a la hora de verter la obra, entre los cuales podrían destacarse la traducción de los nombres propios de hadas que van apareciendo a lo largo del relato o la de las paremias que Wieland, siguiendo la estela cervantina, utiliza para caracterizar al Sancho de esta novela, Pedrillo. Son los proverbios y refranes, de hecho, uno de los elementos más característicos del acompañante del héroe que da nombre a la novela, don Sylvio.
En el caso de los nombres de hadas y otros personajes de cuentos, que en su gran mayoría son expresivos y que es necesario traducir si no quiere perderse el significado que incluye el antropónimo, hemos acudido a las traducciones ya existentes de los cuentos de hadas a los que Wieland hace referencia en el transcurso de la historia, casi todos franceses, y en la mayoría de los casos, y siempre que nos parecieran adecuados, hemos adoptado los nombres establecidos en dichas traducciones, anotando en cada caso de dónde proviene la traducción. En el caso de que los personajes no dispusieran de una versión española por no haberse traducido los cuentos correspondientes, hemos traducido los nombres intentando mantener la expresividad y jocosidad de los mismos.
Por lo que respecta a la fraseología, en particular a las paremias que Wieland pone en boca de Pedrillo, hemos escogido en todos los casos refranes y proverbios españoles que se adecuaran al sentido y al registro de cada situación. Casi todos ellos los hemos recuperado del original cervantino o de las colecciones paremiográficas clásicas.
Junto a los nombres expresivos y a las paremias, la gran cantidad de referencias intertextuales, alusiones a autores, obras, mitos, filósofos, científicos o personajes de numerosísimas épocas, obras y países diferentes han llevado a que proliferen las notas explicativas que acompañan al texto, en las cuales hemos tratado de dar la información más importante para que pueda comprenderse el texto y no extendernos en demasía. Nos han servido de gran ayuda las ediciones críticas de las obras de Wieland, entre las que quisiéramos destacar la edición en cinco volúmenes de Fritz Martini y Hans Werner Seiffert (Werke, Múnich, Hanser, 1964-1968), que por razones prácticas nos ha servido de texto de base para esta traducción, y la monumental edición conocida como Oßmannstedter Ausgabe [Edición de Oßmannstedt] a cargo de Klaus Manger, Hans-Peter Nowitzki y Jan Philipp Reemtsma: Wielands Werke [Obras de Wieland], edición para la que se planean 36 volúmenes de los que todavía muchos no están publicados, aunque sí lo está el Don Sylvio (Berlin, de Gruyter, 2009).
Finalmente, nos gustaría agradecer al director de esta colección, Pedro Javier Pardo, todo el trabajo dedicado al Don Sylvio en su minuciosa labor de revisión del texto, que ha mejorado sustancialmente gracias a sus sugerencias, siempre constructivas y bien fundamentadas. El mérito que pueda tener esta traducción se debe también a la exquisita labor editorial del quijote que encabeza este proyecto.
Javier García Albero
Alfredo Moro Martín
