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Capítulo XX En lo que resultó la lectura que hizo monsieur Oufle de las reflexiones criticómicas contadas en el capítulo anterior

Monsieur Oufle y el abate Dudú quedaron muy consternados tras la lectura de estas reflexiones. No es porque estuvieran totalmente convencidos de que fuera un error creer en la astrología judiciaria, pues eran demasiado ingeniosos para cambiar tan pronto su parecer, pero lo que más los incomodaba eran las terribles amenazas que hacía el pretendido genio. Las leyeron y releyeron, y finalmente consideraron que debían temerlas, pues eran una amenaza para sus ideas. Leyeron una segunda vez toda la obra entera y, bien porque la timidez debilitó su imaginación, o bien porque vieron, en efecto, que no tenían nada que responder a los razonamientos que contenía, tomaron la decisión de no consultar más a los astrólogos y no actuar más bajo sus designios.

Monsieur Oufle estuvo durante algunos días muy triste, muy soñador y muy taciturno. Parecía no poder abandonar sin tristeza una opinión que había sido tan de su gusto y que tanto agrado le daba asumir. El tema, sin embargo, era el enlace de Rosina y Belorio. Ya no lo rechazaba con tanta firmeza como antes y, por fin, día a día se veía crecer en él una gran determinación de concluir este asunto según querían madame Oufle, Rosina y Belorio; y lo habría terminado, en efecto, de este modo si el traidor Mornando no hubiera arruinado este parecer en el momento en que menos se esperaba. Aquí lo veréis.

Belorio, que empezaba a ser bien recibido por monsieur Oufle, iba a menudo a su casa. Ocurrió, no sé por qué indiscreción, que en algunas de sus visitas se dio cuenta de que no le gustaba nada Mornando. Soltó incluso algunas palabras que hacían saber que no lo toleraría mucho en casa si se casaba con Rosina. Como los lacayos saben a menudo todo lo que se dice y se hace en casa de sus amos, y Mornando era uno de los más atentos a estos asuntos, se enteró pronto de cuáles eran los sentimientos de Belorio y la aversión que sentía hacia él. No tardó en tomar la decisión de poner en uso todo su saber hacer para impedir un matrimonio que preveía que le sería muy desventajoso y que lo haría salir de una casa en la que vivía desde hacía mucho tiempo y de la que dependía su estabilidad. Como había organizado la estratagema para transmitir a monsieur Oufle el discurso del genio y ya había entrado en el secreto de esta especie de conspiración contra su amo, sabía que si Oufle estaba dispuesto a consentir este matrimonio era porque había sido influenciado por los razonamientos y amenazas del genio, así que tomó la decisión de enseñarle cuál era el verdadero autor de las reflexiones criticómicas. Su decisión fue dicha y hecha.

p. 120Sería difícil comprender bien la alegría que sintió el buen hombre cuando se enteró de este misterio, pues, con esta información y tan complaciente opinión, se veía en la libertad de consultar a los astrólogos y creerlos sin temer nada. No se creyó tan fácilmente lo que le decía Mornando como para no pedirle una prueba que no le dejase ningún lugar a dudas de la jugarreta que le habían organizado. Mornando le prometió tantas que no le quedaría ya ninguna duda. Para ello, lo hizo esconderse un día en un lugar desde donde escuchó una conversación sobre la estratagema entre madame Oufle, Rosina y Belorio. Y así, monsieur Oufle supo más de lo que debía para estar completamente convencido de que su lacayo no le había dicho nada que no fuera verdadero. El abate Dudú, a quien había hecho partícipe de la opinión de Mornando, no estuvo menos contento que su padre de este descubrimiento. Y finalmente todo se terminó dando puerta a Belorio en todas sus aspiraciones y asegurándole que no consentirían jamás que se casase con Rosina aun incluso si no hubiera otro hombre en el mundo.

Así es como terminó toda la estratagema de la que se sirvieron para erradicar en monsieur Oufle las creencias que tenía sobre la astrología judiciaria: se rompió un matrimonio que la astrología le prohibía hacer y siguió estando siempre obsesionado con las predicciones de esta ciencia disparatada y quimérica.

FIN