Esta traducción
La traducción que ofrecemos al lector sigue lo más fielmente posible el texto original del abate Bordelon (París, Nicolas Gosselin y Charles Le Clerc, 1710) accesible en formato digital gracias a Google Books. Se trata de un texto con numerosas particularidades propias del autor y de la época que hemos intentado trasladar a su versión en español. El primer criterio que hemos seguido ha sido naturalizar las expresiones arcaicas, sustituir símbolos del tipo &, &tc. por caracteres, trasladar los modismos y poemas por sus equivalentes de sentido en español intentando respetar la sintaxis, métrica e idiosincrasia del autor, tan características. Bordelon se recrea en frases ampulosas, con importante presencia de la subordinación, que tratan de poner de manifiesto el afán argumentativo de sus emisores y el relato en construcción. Esto también lo hemos respetado, utilizando las fórmulas que encontramos en el original: «como decíamos», «es decir», «aquello digo», etc., aunque en español no suenen naturales o resulten a veces redundantes.
Hemos optado por traducir los nombres propios de los personajes al español para hacer más visibles, en nuestro idioma, el doble juego y la ironía que identifican a los personajes. Así, Sansugue, que en francés recuerda a sangsue (‘sanguijuela’), da en español Sanguijuelo y se aplica a un personaje que trata de explotar al máximo y en su beneficio los delirios esotéricos del protagonista. Noncrède, variante francesa del latín noncredo, es un desafío a la fórmula religiosa del Credo para designar al personaje más intelectual, racional y que con más firmes argumentos se empeña en contrarrestar las opiniones fantasiosas que Oufle ha extraído de los libros de magia. Ruzine, que trasladamos como Rosina, diminutivo de Rosa, y Camèle, equivalente de Camelia, evocan las flores como símbolo de la psique femenina que se orienta, en el primer caso, hacia la picaresca y la rebeldía; en el segundo, hacia el romanticismo y la ingenuidad, definiendo en tales términos a sus portadoras. Mornand, aquí Mornando, remite, por su sonoridad, al carácter astuto y taimado asociado a los normandos. En coherencia con este criterio, españolizamos Dorise (Dorisa) y Dulcine (Dulcina), este último de evidente filiación cervantina.
p. 25Hemos corregido los numerosos errores tipográficos que se hallan en la trasposición de fuentes latinas y de citas eruditas, en nombres propios, títulos de obras y llamadas a nota que, en el original, aparecían en ocasiones en blanco o con letras repetidas. Los errores en la atribución de obras en las notas del autor a pie de página se corrigen también. Estas notas, obra del propio Bordelon, que acompañan el texto y lo complementan a modo de biblioteca oufliana, pues explican el comportamiento y pensamientos del personaje, son muy abundantes. Se respeta, sin embargo, la manera, un tanto caótica, en la que las fuentes citadas en las notas aparecen en el original. Por ejemplo, a veces se precisa el capítulo antes que el título, las obras se abrevian de manera diferente, o se citan de manera indiscriminada en la lengua original o en su traducción francesa. Hemos unificado, sin embargo, las abreviaturas a la hora de señalar las páginas, capítulos o libros. Para facilitar la comprensión, también se señalan en cursiva los títulos de las obras, o sus abreviaturas, cuando aparecen en redonda en el original. En los casos en los que Bordelon ha optado por la versión francesa, hemos traducido el título al castellano para respetar la intención del autor. Precisaremos también el título original únicamente en la primera ocurrencia de cada obra. En cuanto a los nombres propios de los autores, se traducen cuando se trata de personajes clásicos y célebres, cuya traducción española forma parte del bagaje cultural de un hispanohablante. En el apéndice se muestra la correspondencia entre las abreviaturas y las obras.
En las notas aparecen frecuentes citas en latín y griego que ha localizado y traducido Sergio Muñoz López, y cuya traducción se ha insertado entre corchetes justo en los lugares donde aparecen; también nos ha facilitado valiosa información de cara a la redacción de algunas notas sobre estas fuentes de la Antigüedad. Dejamos así constancia de la importante contribución de Sergio Muñoz a este volumen, que se completa con su recopilación de toda la bibliografía citada por Bordelon en el apéndice, y la agradecemos encarecidamente desde estas páginas. Agradecemos también la intensa labor de coordinación y de revisión –dos veces en el caso de la traducción– realizada por el director de la colección, Pedro Javier Pardo, al margen de su participación en este volumen como autor del estudio.
Esther Bautista Naranjo
Marina Ruiz Cano
